Avatar 3D cuesta 70 pesitos en cinépolis y vale cada centavo, seguramente recuperará los 500 millones de dolares invertidos. El universo mostrado es del nivel de El señor de los añillos muy del estilo de los videojuegos de última generación (sobre todo los RPG), se antoja jugar Avatar para volver a ver las especies y colorido de Pandora. El mensaje es ecológico y antibélico y es como Danza Con Lobos en el espacio: Una corporación maligna anda buscando un mineral tipo Adamatium y descubre que el mayor yacimiento es debajo de un arbolote donde viven todos los Na’vi (Eso ya se vio en “Existe Uranio en la zona zapatista de Chiapas”). O que tal con el volemos el santuario con los cohetes y palomas que decomisamos en Tultepec. Y al igual que en Danza con Lobos un soldado infiltrado descubre que debe revelarse ante su autoridad y luchar junto con la raza nativa para evitar la invasión; peor aún nunca se sabe si regresaron los marines a darle en la torre al planeta Pandora.

El mérito técnico de Avatar es lo que la salva: Nunca se ha visto algo tan bien hecho y con tal cantidad de recursos. La historia se puede perdonar.

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